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Día 1 - 3 (Glasgow)
Para llegar a Glasgow hay múltiples opciones según el lugar de partida, nosotros lo hicimos desde Asturias vía Londres. Hay que meditar la posibilidad de hacer escala en Inglaterra, porque puede abaratar el vuelo.
Glasgow es una ciudad fría, para mi gusto. Industrial. Puedes tomar contacto con los pubs escoceses y con la poco variada comida escocesa, regla que siguen en las islas en general. Llegamos por la noche directos a la cama, al día siguiente aprovechamos para madrugar y arreglar el tema del coche alquilado. Es una ciudad más o menos grande, y como en todas hay tours para recorrer la ciudad. Recomiendo coger un mapa turístico y dedicarse a recorrer los puntos señalados, si es que os gusta caminar, pero sin grandes espectativas. Los Pubs pueden servir de albergue al viajero en caso de que la ciudad se haga escasa.
Día 2 (Stirling, Glencoe y Fort William)
Una vez salimos de Glasgow la idea era pasar el día viendo cosas, vía Fort William, donde haríamos noche. Un buen sitio para parar es Stinrling y alrededores. Puede visitarse el lugar de la batalla de Culloden (una explanada), y el monumento a Braveheart. La población en sí alberga un interesante castillo, uno de los cientos que se pueden encontrar en Escocia. Recomiendo comer y seguir ruta, atravesando la zona de Glencoe. Para los amantes de la montaña y el senderismo esta es una posible parada, pero nosotros simplemente nos deleitamos desde el coche, en dirección Fort William.
Fort William es una pequeña población con un también pequeño puerto, al principio del canal de Calediona, que atraviesa Escocia de lado a lado. Lo cierto es que no es especialmente bonita, pero si tiene su punto bucólica para pasar unas horas.
Día 3 (Isla de Sky - Kyelakin - Portree)
A la mañana siguiente seguimos camino a la Isla de Sky, donde teníamos parada en kyleakin. De camino se puede para en el castillo Eilean Donan, si es que no cogéis un Ferry para llegar a la Isla de Sky, por carretera se hace un rodeo, pero por otro lado se dispone de tiempo. Kyelakin es la primera población en la entrada a la isla de Sky, es apenas un grupo de casa, pero con mucho encanto, buen lugar para alojarse. Desde allí, una vez comidos, con el coche nos fuimos a Portree, donde pasamos la tarde. La isla está muy poco habitada, y en ella puedes saborear sus whiskys y cervezas, si es que tienes afición.
Día 4 (Fort augustus - Loch Ness Iverness)
En la mañana del siguiente día a conducir en dirección al lago Ness. Lo primero, dejar las maletas en un pequeños hostel justo a mitad de camino entre Fort Augustus e Iverness, limites del lago. Fuimos a comer y pasar la tarde a Fort Augustus, donde entre cientos de turistas se puede observar la subida de los barcos a través de las esclusas al lago. Hay un par de pubs que merecen la pena para aplacar la sed, y tiene bonitos paseos.
La tarde noche la pasamos en Inverness, al otro lado del lago, sigueindo la carretera que lo bordea. Es una ciudad que duerme pronto. En agosto si te despistas puedes cenar en un MacDonalds como último recurso. Tiene bonitos paseos y está arreglada, pero poca vida.
Día 5 (San Andrews - Edimburgo)
Otra fomrula es parar en Aberdeen pero nosotros preferimos bajar directamente a Edimburgo, parando para comer y conocer en Sant Andrews, patria del golf. Es una bonita población de costa, que le recuerda a uno lo pobre que puede ser en comparación con según quien. De ahí hacia Edimburgo, capital de Escocia y preciosa ciudad.
Días 6, 7 y 8 (Edimburgo)
Edimburgo es, para mi gusto, una de las ciudades con más encanto que he visitado. No es extraño que os encontréis un español sirviendoos la cena o una pinta, nosotros acabamos tomando unas cuantas cervezas con el camarero que nos atendió la primera noche. Es una ciudad para disfrutar, y mucho. Es de esos sitios que te dicen, quédate y víveme. Con mucha vida, y un centro precioso, con cientos de cosas para ver (el castillo o la Royal Mile son las más famosas, pero tiene múltiples rincones). Puedes hacer un bonito paseo a través de sus parques, incluso en algún momento puedes pensar que estás en el monte. Tiene mucha vida, y si noche es antagónica a la de Glasgow, seguro que esto se debe a un tema estacional, Edimburgo multiplicará su población al tiempo que Glasgow la disminuye. Tomaoslo con calma, y aprovechad para caminar fuera del centro, merece la pena conocer la ciudad más allá de las rutas turísticas. |
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